domingo, 17 de febrero de 2013

Porqué empecé con el afeitado clásico

Uno de los problemas que tenemos en la actualidad es que nos conformamos con lo que nos echan. Nos tragamos a piés juntillas todo lo que dice la televisión, la radio y en conjunto todo lo que el aparato de marketing capitalista nos pone en las estanterías de las tiendas.

No nos cuestionamos si lo que nos ofrecen es bueno o malo, simplemente lo compramos y punto.

Esto ocurre también con el afeitado. O usas las multihojas con las espumas de bote o las maquinillas eléctricas de Braun o Philips que nos intentan colocar todas las navidades. En mi caso empecé hace años con una brocha Omega de mango verde, la sempiterna crema LEA Profesional y evidentemente una multihojas Gillette. La verdad es que nunca me fue bien del todo, sobretodo porque los recambios Gillette tenían una eficacia muy efímera en mi barba. Pasados los años me planteé la posibilidad de probar con las maquinillas eléctricas, haber si de esa manera las irritaciones diarias en el cuello desaparecían. La elegida fue una Philips de tres cabezales redondos que ya desde un principio se vieron insuficientes para solucionar mi problema con la barba diaria. Todavía recuerdo aquel día durante el servicio militar, en el que un cabo me llamó la atención por no haberme afeitado ¡media hora después de haberlo hecho!. Tiempo después se me ocurrió que quizás sería mejor usar un cabezal Braun en vez del triple de Philips. Nuevamente adquirí una maquinilla eléctrica y nuevamente comencé a desollarme la cara como hasta entonces. No fue hasta 2011, con treinta y pico años, cuando se me ocurrió rescatar una Gillette Old Type que había pertenecido a mi bisabuelo. Yo siempre había oído a mi padre que la mejor manera de afeitarse era con una navaja o en su defecto con una maquinilla de cuchillas de doble filo. Rescatada la Old Type de mi familia me si cuenta que su mango estaba roto y sin posibilidad de arreglo seguro. Y hete aquí que se me ocurrió entrar en Internet buscando una solución para la vieja Gillette, y encontré el foro de afeitadoclásico.com. A partir de ahí, leyendo de pe a pa los temas más importantes, me hice a la idea de que tenía que probar el "nuevo" método de afeitado. Todo fue comprar la Wilkinson Classic y el resto ya os lo podéis imaginar.

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